¿Te atrapó la normalidad organizacional? Volvamos a las raíces

¿Te atrapó la normalidad organizacional? Volvamos a las raíces

¿Te atrapó la normalidad organizacional? Volvamos a las raíces 672 372 David Canteros

Damos por supuesto que todo lo que vemos en nuestras organizaciones debe ser así, damos por supuesto que lo que hacemos y debemos hacer es absoluto, verdadero. Ahí es donde surge el pensamiento binario, empezando a limitar aquello que se hace, si es de otra manera termina siendo “incorrecto”. Si llegamos ahí, hemos sido atrapados por la normalidad organizacional.

Pongamos pausa un momento, aprovechemos este preciso momento para observar a nuestro alrededor, ahí dentro de las organizaciones donde participamos sin importar mucho nuestro rol.

Miremos las estructuras, donde están las oficinas, los colores, los mensajes escritos en las paredes, escuchemos las palabras que se usan, las referencias, las estructuras, el orden, etc.

¿Alguien cree que eso siempre fue así? ¿Consideramos realmente las organizaciones como entidades absolutas, que no cambian?. Nada de eso que observamos estuvo ahí siempre, ni tampoco está ahí porque sí. Todo lo que hacemos está basado siempre en alguna creencia, sea consciente o inconsciente.

Todo lo que hacemos, las decisiones que tomamos, está basado en ciertas creencias sean estas conscientes o inconscientes actuando como base en nuestras decisiones.

Todo lo que observamos dentro de nuestras organizaciones surgió en algún momento porque alguien lo decidió, alguien considero que eso debe ser así y no de otra manera limitando o restringiendo otras posibilidades, otros caminos alternativos.

Cada una de las normas, procesos, descripciones, posiciones, estructuras, reglas, acuerdos hasta incluso el lenguaje propio existen porque en algún momento surgió de esa manera, alguien los creó. La pregunta que me surge siempre al observar esto es ¿Para qué? ¿Con qué fin?

En todo lo que observamos dentro de nuestras organizaciones subyace un sentido, alguien lo creó porque consideró que debe ser así y no de otra manera.

Siento a veces que pasamos por alto el simple hecho de “volver al origen de las cosas”, de desafiar esa normalidad que hoy nos presenta las organizaciones en diversas formas. De preguntarnos sobre el origen de aquello que está ahí, de cada una de las cosas que nos pasan dentro de las organizaciones.

¿Perdimos quizás el entusiasmo o simplemente asumimos que las cosas tienen que ser así “porque sí!”?. Sin respuesta a esto, e incluso sin una explicación de por medio aceptamos, nos naturalizamos a algo que quizás hoy ya no tenga sentido.

La normalidad de las organizaciones hacen de una realidad aquello que vemos, si la aceptamos estamos siendo atrapados por esta normalidad.

Las organizaciones son construcciones lingüísticas a las que simplemente solemos subirnos creando más y más capas a esto que asumimos como base, como norma. Seguimos así generando mayor rigidez y limitando cada vez más nuevos espacios o caminos alternativos.

Esta estructura del lenguaje limita, define, restringe con el fin de enmarcar a las personas hacia un sentido, esta estructura es una forma de control e imposición heredada que en nuestro contexto actual (hoy) tienden a lo disfuncional tanto en las interacciones como a la generación de valor.

Busquemos entender aquello que observamos, busquemos su origen, desafiemos estos límites. Creo que es la única forma de salir de aquel lugar que fue definido y que simplemente nosotros hemos aceptado. De lo contrario seguiremos generando mayor rigidez a esto que hoy se considera normalidad, normalidad que en nuestros tiempo ya no es funcional.